El cáncer de próstata pertenece a un grupo de enfermedades que se denominan "Enfermedades Occidentales" que también incluyen al cáncer de mama y colorectal y a las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis . Son llamadas así debido a su prevalencia en los países más desarrollados de occidente y Europa en comparación con los países asiáticos.
El concepto es que existen ciertos componentes en las dietas Asiáticas y posiblemente también en las de los países del Mediterraneo que son protectivos contra el desarrollo de estas enfermedades.
El cáncer de próstata es uno de más comunmente diagnosticados en el mundo occidental. En los Estados Unidos (USA) es el segundo tipo de cancer más diagnosticado después del cáncer de piel y la segunda causa más común de muerte después del cáncer de pulmón.
La dieta occidental es rica en grasa animal, proteinas y carbohidratos refinados y pobre en alimentos con altos contenidos de fibra. En contraste la dieta de bajo contenido graso de las comunidades menos desarrolladas de Asia es rica en almidones, legumbres, frutas y vegetales; todos alimentos con gran cantidad de fibra. Existen investigaciones realizadas en países del este de Africa, con dieta rica en fibras, donde la incidencia de cancer colorectal es baja.
La evidencia sugiere que ciertos componetes -no nutrientes- de los vegetales y frutas juegan un rol preventivo en los procesos de carcinogénesis particularmente relacionados con los cánceres relacionados con el sistema endócrino tales como el de mama, el de próstata y también el colorectal.
Varios estudios han establecido una correlación positiva entre la ocurrencia y mortalidad por cáncer de próstata y el consumo de grasas per cápita.
Otros estudios de largo plazo realizados por el Dr. T. Hirayama en Japón han demostrado que el consumo de los llamados vegetales verde - amarillos fueron un importante factor de protección contra el cáncer de estómago y próstata tanto como contra otras "enfermedades occidentales". Se denomima vegetales verde - amarillos a los que contienen más de 600 micro gramos de caroteno por cada 100 gr., entre ellos están la calabaza, zanahoria, espinaca, lechuga verde y espárragos verdes.
También se ha reportado que los porcentajes de muerte por cáncer de mama han sido más bajos cuanto más alto ha sido el consumo de pasta de porotos de soja (soya) y leche de soja.
El Dr. Hirayama ha sugerido que los beta carotenos y posiblemente otros componentes de los portos de soja y vegetales están implicados en la reducción de las tasas de mortalidad.
Otros estudios con casos - control sobre los efectos de la dieta y el riesgo de cáncer de mama, realizados en Singapur indican que la ingesta de carne de res fue un factor predisponente, mientras que la proteina de soja, los beta carotenos y ácidos grasos poli insaturados fueron reportados como factores de protección.
También el consumo de arroz y queso de soja (tofu) han sido relacionados con el descenso del riesgo de contraer cáncer de próstata. El queso de soja (tofu) y otros alimentos basados en la soja son ricos en fitoestrógenos isoflavonoides.
Como corolario podemos decir que estos estudios apoyarían el concepto de que cietos factores dietarios son responsables de las diferencias entre el oriente y occidente para la incidencia y mortalidad producida por el cáncer de próstata.
Las grandes cantidades de isoflavonoides, flavonoides y lignans presentes en la dieta asiática, pueden limitar los procesos de carcinogénesis y reprimir el desrrollo del cáncer de próstata.
La primer estrategia de prevención debería ser la educación para la salud y la divulgación de los datos de la morbi mortalidad asociada al cáncer de próstata y la vulnerabilidad de la población occidental debida a la cultura alimentaria.
Deben extremarse los consejos y recomendaciones sobre la importancia de propender a una reducción en la ingesta de proteinas y grasas animales e incrementar el consumo de vegetales, legumbres, frutas y cereales. Especialmete la soja debe ser incorporada a la dieta occidental.
Habrá que tener en cuenta!!!!
